Los dracónidos son un pueblo físicamente imponente, que suele medir entre metro ochenta y dos metros diez de altura, con complexión ancha y definición estructural pronunciada. Su constitución favorece la densidad sobre el exceso de masa, presentándose compacta y deliberada en lugar de exagerada.
Sus cuerpos están reforzados de una manera no observada en otros pueblos mortales. El pecho, los hombros y la parte superior de la espalda concentran la mayor fuerza, produciendo una presencia cargada hacia adelante que permanece equilibrada en movimiento.
La piel está cubierta de escamas dispuestas en un patrón consistente por todo el cuerpo. Estas escamas varían en tamaño y densidad, con formaciones más gruesas a lo largo del torso, los hombros y las extremidades exteriores, y escamas más finas y flexibles en las articulaciones y a lo largo del cuello.
La coloración refleja la expresión dracónica, alineándose con mayor frecuencia con las gamas cromáticas o metálicas. Se observan rojos, azules, verdes, negros y blancos junto a dorados, plateados, bronces y cobres.
La cabeza tiene una estructura claramente dracónica, con arco superciliar pronunciado, mandíbula alargada, placa craneal reforzada y cuernos en la mayoría de los individuos. Carecen de cabello. La voz posee una resonancia natural, a menudo de tono más grave y medida en intensidad incluso a volumen de conversación.