Los Barazûn son un pueblo compacto y de complexión poderosa, que suele medir entre un metro veinte y un metro cuarenta y dos de altura. Los individuos que se acercan al metro cincuenta se consideran notablemente altos.
Su musculatura es densa y se desarrolla temprano; incluso los Barazûn más jóvenes muestran un grado de solidez física poco común entre otros pueblos. Su fuerza no se caracteriza por el esfuerzo repentino, sino por la capacidad de sostener presión durante periodos prolongados sin fatiga visible.
Los tonos de piel van del gris basalto al cobre bruñido, a menudo marcados por tenues vetas minerales de hierro, plata u obsidiana. El color de ojos tiende a tonos apagados, con mayor frecuencia ámbar, pizarra y granate.
El cabello se lleva largo y estructurado, a menudo con elementos metálicos y ornamentos fijos que denotan linaje, oficio y posición. La barba está presente tanto en hombres como en mujeres, y se considera un rasgo natural y definitorio.
Entre los hombres, la barba es inseparable de la identidad. Entre las mujeres, su presentación varía; algunas la llevan corta y estructurada con detalle, otras larga, y algunas la eliminan por completo. Estas elecciones se consideran expresión personal, sin distinción social asignada.