Los Karnathi son seres mortales y biológicos cuyos cuerpos reflejan una larga adaptación a la presión, la piedra y la inestabilidad geológica.
Los adultos suelen medir entre metro treinta y metro cincuenta, con complexiones compactas y eficientes y una notable relación entre fuerza y tamaño. Las hembras suelen presentar estructuras de hombros más anchas y una masa distribuida de forma más uniforme, mientras que los machos tienden a una altura ligeramente menor y musculatura más magra.
El entramado de resonancia dérmica, una red cristalina microscópica integrada en la piel, altera la interacción con la luz y crea una apariencia superficial similar a la piedra pulida o el metal, sin que la piel sea de composición mineral.
Los tonos de piel comunes incluyen arcilla, caliza, ocre, pizarra, granito, basalto, cobre y hierro. Sus ojos suelen reflejar tonos minerales como hematita, ámbar, bronce, carbón, pedernal y cobre, y retienen la luz ambiental con mayor facilidad en condiciones de poca iluminación.
Una cresta ósea viva se extiende por la coronilla del cráneo y varía según el individuo. Estas crestas se adornan con frecuencia con pigmento, metalistería, tela o cadenas para indicar linaje, afiliación de oficio o logro personal.